Sigo pensando en los escraches. Resulta que hace unas semanas, saqué el tema de los huevazos a Agustín Rossi en una conversación con un amigo, con el que rara vez nos sentimos de acuerdo, y me dijo: "si te soy sincero, respecto a los escraches, tengo sentimientos encontrados". Me sorprendió (aunque no tanto), pero más que nada me resultó chocante cuando, en la confianza que nos permitimos, describió lo que le gustaría hacer a algunos responsables de la última dictadura. No lo tomo muy en serio, porque creo que es un buen tipo o porque creo que es más un hombre de ideas (o algo así), que de acciones (y espero que esto no lo ofenda).
Y poco después, de casualidad, leyendo sobre la Presidenta en el barro, me encontré con una catarsis bastante interesante de Payito, un joven periodista de Perfil.com, a quien ubicaba, pero no leo mucho. Desde su historia personal, como hijo de un político provincial, se manifiesta en contra de los escraches (vale la pena leerla). Y cierra el post con una salvedad similar a los sentimientos encontrados de mi amigo. Reproduzco el párrafo; (perdón, Payito, pero) voy a hilar fino:
Justifico el escrache solo en dos situaciones. A los represores que torturaron, mataron y robaron bebés, haciendo desaparecer a 30 mil argentinos sólo por sus ideales. Y a los violadores y asesinos, no importa si la víctima sea un niño o un adulto. No me causa indignación cuando queman su casa, siempre y cuando viva solo, ni cuando los quieren linchar. Comprendo a esa turba, pues lo motiva algo irreparable como es la muerte o la vejación. No es lo mismo en el caso de los hermanos Rossi, no fue lo mismo en el caso de escrache que me tocó vivir. Lo mismo con el que le tocó vivir a Luciano Miguens en la sede de La Rural.¿Por dónde empezar? Calculo que estamos más o menos de acuerdo sobre las diferencias entre "comprender" y "justificar", que son los dos verbos que usa Payito. De todas maneras, en este caso, él justifica los escraches porque entiende sus motivaciones. No es mi caso. Comprendo las emociones que pueden generar delitos tan terribles o las heridas abiertas en la década del setenta, pero no puedo justificar la violencia.
Y aquí no estamos hablando de violencia simbólica, como puede ser un insulto, un cántico o toda una manifestación con bombos y pancartas. Estos son actos de violencia material: patadas a un auto, huevazos en la cabeza, incendiar una casa (¿y también a su único y maldito habitante?) o un linchamiento.
Qué palabra que eligió Payito, ¿eh? Es lo primero que me choca del párrafo. El término parece desproporcionado, anacrónico. Salgo a buscarlo al diccionario.
linchar.Buena referencia. Me allana el camino. No quiero detenerme en explicaciones que probablemente terminen por llevarme a lugares comunes. Pero sí quiero enfatizar cuan anti-social me resulta la propuesta; contradice algunas de las bases de nuestro proyecto como sociedad argentina. Creí que perseguimos una justicia común, que se eleve por encima de los criterios e intereses individuales, y creí que nadie merece ser castigado.
(De Ch. Lynch, juez de Virginia en el siglo XVIII).
1. tr. Ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o a un reo.
Las turbas escrachadoras que reclaman "justicia" a las patadas, claro está, me resultan una contradicción dolorosa, porque me repiten que no queremos lo que dijimos y hacemos lo que negamos. Y no hablo de legalidad, sino de valores sociales.
Un día en el subte, esta idea de una turba linchadora me hizo recordar a Lucky Luke. Y la referencia de la Real Academia Española me genera curiosidad. Así que voy a buscar un poquito. Ya les cuento.
El verbo "linchar" proviene de la Ley Lynch, "uno de los enigmas más espantosos que han plagado a las comunidades americanas", según Henry A. Rhodes de Yale, quien establece que no está claro el origen de la 'ley'.
"Fue practicada en muchas áreas de Estados Unidos en los primeros tiempos de su historia. Esta práctica no fue mencionada como ley lynch hasta mediados del siglo dieciocho como resultado de las acciones de Charles Lynch de Virginia", dice Rhodes. Este Lynch es al que hace referencia la RAE.
El profesor explica: "Durante la guerra en Virginia era muy difícil trasladar a los criminales a tribunales apropiados [...] Debido a estas condiciones, Lynch y algunos de sus vecinos formularon modos más expeditivos de lidiar con elementos criminales. Se determinó que era en interés de la comunidad que esos tomaran las cosas en sus propias manos. Charles Lynch fue elegido para presidir la justicia mientras sus vecinos, William Preston, Robert Adams, Jr. y James Calloway, eran los jueces adjuntos. El acusado era traído ante un tribunal para enfrentar a quienes lo acusaban. Se permitía que los prisioneros trajeran testigos en su defensa. [...] Si se llegaba a un veredicto de culpabilidad, el convicto recibiría 39 latigazos en su espalda y si se negaba a gritar ‘Liberty Forever’, sería colgado de sus pulgares hasta que lo hiciera".
Y entre otras cosas menciona que existió en Inglaterra una "ley Halifax. Con este tipo de justicia había un juicio previo al castigo. Pero la gente no tenía la oportunidad de defenderse adecuadamente y el castigo era irrevocable".
Como vemos, estamos ante una justicia espontánea (o espasmódica), que no buscaba sentar las bases de un sistema justo, sino que era un atajo al debido proceso que ya estaba instaurado.
Pero en los estudios sobre la "ley Lynch" uno de los elementos más importantes es el castigo. Rhodes oportunamente señala tres castigos comunes asociados a la ley: "1. expulsión del pueblo. 2. expulsión del pueblo sobre un riel luego de haber sido enlodado y emplumado. 3. latigazos en la espalda; el tipo de infracción determinaba cuántos."
Y en el segundo punto me detengo. Ahí fracasé en traducir dos acciones que en inglés normalmente aparecen en la misma frase, a la cual primero llegué buscando lo de Lucky Luke y después me encontré en las disquisiciones sobre la "ley Lynch". Se trata de "tarring and feathering". ¿En qué consistía eso? En que al condenado primero lo bañaban en alquitrán, después lo llenaban de plumas (que se pegaban al alquitrán), lo subían a una viga o un riel, lo paseaban por la calle y lo sacaban del pueblo. Díganme si no es una tremenda humillación.
Sin embargo, a mi la idea al principio no me chocó tanto, porque llegué a ella a través de un dibujito muy irónico que aparecía en El bandido mecánico y que tenía guardado en mi memoria.

Considerada como una propuesta real, me parece un castigo cavernícola. En este sentido, me sirve de ayuda a la imaginación del espanto el último capítulo de El libro negro (y no cuento mucho para no arruinarles la película).
Pensaba en todo esto hace unas semanas. Y, mérito del trabajo que se me amontona, demoré el post. Algo pasó la semana pasada. Yo andaba medio desconectado así que me fui dando cuenta por los sonidos de la radio de mi vieja, llamados de oyentes indignados que cruzaban como balas todo el pasillo de mi casa.
El sábado me senté a ver Zapping a ver si rescataba alguna cosa más. Y sí. Ahí estaba todo el show: Susana Giménez escupiendo veneno tras el asesinato de un amigo y, atrás de ella, un desfile de famosos y desconocidos pidiendo pena de muerte, mano dura, paredones y fusilamientos.
Cacho Castaña y otros argumentaban (no sé cuándo; lo pasaron el sábado) la necesidad de matar a un par de delincuentes a modo ejemplar, para generar miedo al resto. ¿Será que también simplifican la violencia al recuerdo de un dibujito? Algún otro proponía, creo que como 'alternativa', atarlos al obelisco y que todos los ciudadanos los cagaran a patadas, en otras palabras, un linchamiento porteño.
Otros dicen algo así como que 'ya hay pena de muerte', pero el problema es que la ejercen sólo los delincuentes y también le debería poder ejercer el Estado. ¡Qué desvirtuada la idea de "pena"! ¡Qué olvidados que estamos del concepto de "debido proceso"! (¿y del otro?)
Por suerte, una jueza de la Corte Suprema intenta contenernos y me da esperanzas.
"Las reacciones emocionales que todos tenemos no pueden llevarnos a este tipo de excesos en los pedidos de aumento de pena, de pena de muerte. Entiendo las reacciones, que cuando son verbales suelen ser violentas. Mientras no pasemos de la reacción verbal todo va bien, es comprensible y es un desahogo en cierta manera".En pocas líneas me solucionó el post. Yo sólo cuestiono (escraches, justificaciones/pedidos de linchamientos), Argibay enseña.


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